Auto-aprendizaje, economía y austeridad.

Por Carlos Fabián Camargo G.

En Jean Piaget «todo lo que se le enseña al niño se le impide descubrirlo». Por ello, ¿podemos aprender y desaprender por nosotros mismos?. Posiblemente la respuesta en el contexto académico tendría que ver con que el conocimiento impartido en clase, debería ser sumamente entendible ya que lo complejo fracasa y lo elemental triunfa. Según esto, los docentes diseñaríamos estrategias pedagógicas convirtiéndonos en estudiantes y pregoneros del trabajo arduo, sistemático y minucioso. En otras palabras, nuestros métodos de enseñanza invitarían a estudiantes y docentes a identificar y dividir dificultades en tantas partes como sea posible. Siendo así, obtendríamos conocimiento propio alejándonos del azar y la casualidad y por lo tanto, huiríamos de la certeza y nos alojaríamos en la duda, y lo que es más importante, viviríamos en la curiosidad insaciable de la investigación y la auto-critica.

En ese orden de ideas ¿Qué significa aprender mal o aprender bien? Desde el imaginario constructivista el estudiante asimila cuando se ve obligado a resolver contradicciones generadas por el docente, compañeros o por la información estudiada. Dichos escenarios problemáticos podrían ser primordiales para que cada quien consiga su propia respuesta, incentivado por la incertidumbre y apoyado en sus mínimas competencias cognitivas y lingüísticas. Por ello, como profesor nunca hay que presentar soluciones, siempre problemas. En otros términos, cuando asimilamos algo útil y práctico, comprendemos y solucionamos espinosas complicaciones, demostrando dominio de manera consciente y estratégica. Entonces, podríamos decir que para comprender y asimilar vale la pena equivocarse porqué se aprende más de los errores que de los aciertos ya que en dichas discrepancias reside el verdadero aprendizaje.

En síntesis, la racionalidad nos obliga a superarnos porqué constantemente nos lleva a crear experiencias significativas. En cambio, repetir dictados no sirve para edificar conocimiento propio. Paradójicamente, el aprendizaje inicial ocurre por fruto de imitación. Es decir, los “progresos sistemáticos” del estudiante florecen cuando aprende a emular modelos conductuales. Por ejemplo, antes de aprender a dibujar, el primer paso intuitivo podría ser aprender a calcar. Con el tiempo, las repeticiones y la investigación y la auto-critica harán que el estudiante supere el mecanismo cognitivo inicial (calcar) pasando a otra etapa superior (intentar dibujar). Precisamente, un estudiante es un aprendiz que avanza de manera intuitiva y auto-didacta ya que su asimilación sucede por hallazgos y etapas de entendimiento. Por consiguiente, para asimilar información con retentiva en la mente, hay que elegir un lugar incómodo que nos permita proyectar y alcanzar objetivos.

(1) Este artículo contiene algunas reflexiones referentes al escrito: ¿Qué es el constructivismo? Carretero, Mario Desarrollo cognitivo y aprendizaje” Constructivismo y educación en: Carretero, Mario. Progreso.México, 1997. pp. 39-7 / http://goo.gl/G0jY
(2) René descartes: “Divide las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible para su mejor solución.”
(3) Frase dicha por el calígrafo y diseñador gráfico Gerrit Noordzij / http://goo.gl/Lg0I
(4) René descartes: “Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás.”


Sobre esta entrada